Noroeste de Italia, parte I.

Como habéis podido leer en entradas anteriores hicimos una ruta por la Costa Azul y el Noroeste de Italia en coche. Ahora os traemos la primera parte de lo que hicimos en el país italiano. Si os interesa podéis ver las entradas relacionadas: Costa Azul parte I, Arlés patrimonio romano, Saint-Paul-de-Vence, uno de los pueblos más bonitos de Francia, Èze, uno de los pueblos más bonitos de Francia y Costa Azul parte II y Mónaco.

Una vez que pasamos la frontera entre Francia e Italia (en la cual nos pararon y nos preguntaron que a dónde íbamos) nos pusimos en marcha para visitar los pueblos de Dolceacqua, Isolabona, Pigna y Castelvittorio. Se trata de cuatro pueblos que está llenos de callejones altos y calles muy estrechas. Nos sorprendieron muchísimo, especialmente Dolceacqua y Pigna.

Para llegar la carretera es un poco mala y llena de curvas, pero con precaución (sin tener en cuenta la de los italianos que conducen fatal), no hay problema.

El primer pueblo que encontramos por esa carretera es Dolceacqua. Pronto podréis ver una entrada de los pueblos más bonitos de Italia.

Hay que dejar el coche fuera del centro. Hay pequeñas calles al otro lado de la carretera y un par de aparcamientos disuasorios en los alrededores. Cuando entras en sus calles de repente se hace de noche, y es que son callejones muy altos y estrechos. El pueblo está cuesta arriba, hasta que llegas al castillo, pero no notas el esfuerzo porque vas embobado observado las calles.  Mientras paseábamos una señora nos invitó a pasar a su casa para pedirnos opinión de unas pinturas que estaba haciendo. Nos enseñó cómo era la arquitectura tradicional del pueblo con las habitaciones abovedadas.

Dolceacqua.

 

Dolceacqua.

Continuando la carretera llegamos a Isolabona, que es como el hermano “pobre” de Dolceacqua. También tiene callejones pero en pequeño, y la gente que vimos no tenía muy buena pinta. Si tenéis poco tiempo podéis ir directamente a Pigna.

Isolabona.

 

Isolabona.

Continuamos hacia Pigna, casi tan impresionante como Dolceacqua. Sin duda son dos lugares que no puedes dejar de visitar si estás viajando por el noroeste de Italia. A nosotros ya se nos hizo de noche, pero más arriba encontramos Castelvittorio, que es también del mismo estilo arquitectónico.

Pigna.

 

Pigna.

 

Pigna.

 

Pigna.

 

Castelvittorio.

Pasamos la noche en Seborga, municipio que intentó ser independiente e incluso nombró a un príncipe como cabeza de gobierno, pero lógicamente Italia nunca reconoció esta independencia.

Dormimos en el “Agriturismo Monaci Templari“, lugar que sin lugar a dudas recomendamos para dormir. La habitación amplia, cómoda y limpia. El desayuno todo casero elaborado por los dueños, que son muy amables y te ayudarán a organizar la ruta por los alrededores.

Seborga.

Nuestro segundo día por tierras italianas fue bastante decepcionante, ya que paramos en lugares que no merecían la pena y podíamos haber dedicado directamente a Génova. Ahora ya lo sabemos y os lo podemos contar para que no cometáis los mismo errores, así que ir directamente a Génova, que tiene para rato.

La primera parada fue en Imperia. Sinceramente, podéis dejar de largo esta ciudad. Tras estar una hora buscando sitio para dejar el coche lo único que nos gustó fue la fruta que compramos en el mercadillo 🙁

Imperia.

Seguimos hacia Noli, que tiene una bonita vista desde su castillo, pero estaba cerrado y no pudimos entrar. Hay un aparcamiento gratuito un poco más arriba del castillo. Mientras íbamos andando un autobús nos preguntó que si nos llevaba. La verdad que nos sorprendió que fueran tan amables en esta zona de Italia.

Noli.

 

Noli.

Continuamos hacia Génova, donde pasamos la tarde e hicimos noche. Es una ciudad imprescindible y con unos edificios muy monumentales aunque de apariencia muy oscuros. Lo mejor es andar por sus calles y pasear desde Piazza Ferrari hasta el Puerto Antico. Pronto os contaremos más sobre Génova.

Génova.

Hicimos noche en el barrio de Boccadasse, de hecho el hostal donde dormimos se llama “Stanza di Bocadasse“. Se trata de un pequeño hostal con habitaciones amplias y muy limpias, además la señora que lo regenta es muy simpática. Está muy cerquita del mar, donde se encuentran los restaurantes y nos recomendaron ir a cenar un restaurante italiano que se llama Antico Borgo. Sólo sirven pizzas y farinatas (típico de Génova). Tuvimos que esperar bastante para tener mesa porque estaba lleno, sin duda un acierto (precio medio, unos 35€ los dos).

Baccadasse.

Y hasta aquí la primera parte por el noroeste de Italia.

Un abrazo, AA y JC

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